lunes, 2 de abril de 2012

Malvinas: La hora del pragmatismo


Malvinas: La hora del pragmatismo
La recuperación de Malvinas siempre ha aparecido como una suerte de TOC (trastorno obsesivo compulsivo) de los argentinos; se han intentado todos los caminos, desde la sistemáticas presentaciones en la ONU, pasando por el desafortunado de la acción bélica por parte de una dictadura usurpadora de la soberanía popular y por lo tanto ilegítima, hasta los tristemente célebres ositos Winnie Puh del menemismo. Sin embargo la recuperación de las islas, es aún materia pendiente.
El reciente endurecimiento del gobierno argentino respecto a la disputa ha sido un hábil manejo del gobierno nacional que, a fuerza de articular acciones con nuestros vecinos y socios de UNASUR, ha logrado poner en la vidriera internacional el diferendo que mantenemos con el Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda del Norte. Justo es reconocer que hoy el Reino Unido está arrinconado en el discurso de los hechos consumados, vale decir en la derrota argentina de 1982 pero no puede esbozar mayores argumentos que la pretendida autodeterminación de los británicos isleños.
En las páginas de importantes  hemos podido compartir diversos puntos de vista, todos válidos y concurrentes, nosotros pretendemos ir más allá, entendiendo que la cuestión Malvinas se resolverá en un acuerdo donde todas las partes cedan en su posición en pos de favorecer un acuerdo y además, incorporar a terceros países que garanticen una transición ordenada y pacífica de los archipiélagos del Atlántico Sur nuevamente a la Argentina. Presentamos una apretada síntesis de nuestro trabajo
Algunas cuestiones
Para nosotros está fuera de toda discusión los justos títulos que posee Argentina para reivindicar las islas y archipiélagos como parte integral de su territorio. Inglaterra si bien, expone algunos argumentos de discusión, sabe débil su posición y por ello se aferra a la victoria militar de 1982 para intentar cerrar todo debate.
Lo importante es que en éste nuevo contexto, se están dando las condiciones para lograr un espacio para trabajar en la búsqueda de alternativas para resolver la disputa de manera definitiva.
Por ello estamos elaborando un borrador de propuesta que pondremos a consideración en breve. El mismo pretende recoger todas las experiencias a nivel internacional e intentar arribar a una solución basada en el pragmatismo y la colaboración. Volcaremos aquí algunos elementos que contiene nuestro trabajo.
Consiste en un conjunto de acciones simultáneas y convergentes. Proponemos un acuerdo global que contemple, no sólo la reintegración del territorio nacional sino que además se proteja el continente antártico, se regule la actividad pesquera y se reafirmen todos los principios del sistema del tratado antártico.
Dicho acuerdo tendría como signatarios a cuatro países; obviamente Argentina y el Reino Unido y sumaría-he aquí la novedad- en carácter de garantes a Brasil y EEUU. Los garantes además, de velar por el cumplimiento del cronograma de restitución previsto, serían observadores de las elecciones de representantes a los cuerpos legislativos y del respeto a los usos y costumbres de los isleños. En fin deberán colaborar con la pacífica transición política. En su calidad de garantes se ofrecería en contraprestación a Brasil y Estados Unidos, la participación en la compañía de hidrocarburos, a la prioridad en materia de licencias pesqueras y en toda otra actividad económica. A partir de la firma de los protocolos correspondientes, las banderas de los cuatro países estarían ondeando en las islas mientras dure el proceso.
Plazos
Consideramos razonable un plazo de devolución de las Islas de treinta años, previo reconocimiento del Reino Unido de la soberanía argentina en Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur y los espacios marítimos e insulares correspondientes, el plazo es similar al pactado entre Panamá y EEUU por la restitución del Canal bioceánico. De nuestra parte importaría el reconocimiento de los derechos de los súbditos británicos habitantes de la zona en disputa. El respeto por su identidad, usos y costumbres, a su lengua, a su patrimonio, a circular libremente y no tener restricción alguna, salvo la observancia del sistema jurídico argentino. De tal manera que los isleños tendrían acceso irrestricto al sistema educativo y sanitario argentino. Se promoverá la educación bilingüe para favorecer la integración. Se concedería por parte de Argentina un estatus autonómico a la región como provincia independiente similar al de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, teniendo así las Islas representantes en el Congreso Nacional. Se sugiere un plazo de ocho años para la sustitución de los institutos políticos británicos por los argentinos.
En lo económico proponemos la constitución de una empresa de explotación de hidrocarburos con una participación igualitaria de los cuatro países signatarios del acuerdo y otra en iguales términos para regular la explotación pesquera. Se podría complementar con la firma de un acuerdo comercial entre Argentina y el Reino Unido.
En materia de defensa se firmarían convenios de cooperación militar para la protección común de la zona antártica y el establecimiento de bases conjuntas. El comando militar sería – al igual que en Haití- rotativo durante el plazo de entrega de las Islas. Se procedería a la remoción de los rezagos bélicos y al desmonte de las minas antipersonales.
Todo lo anterior dentro del marco de los diversos tratados internacionales referidos a la zona antártica.
¿Por qué es posible?
Si bien toda solución debe ser fruto de un amplio debate y quedando escollos difíciles como la proyección británica en Antártida; aún así creemos viable nuestro aporte al mismo,  ya que este enfoque es global y pragmático, genera confianzas y certezas y políticamente sería ganancioso para las partes. Además son ya conocidas las dificultades que han tenido los gobiernos ingleses en los últimos años para justificar el elevado gasto militar destinado a las islas. Nuestra propuesta abre paso a una solución pragmática, pacífica y no humillante para el Reino Unido y, como decíamos ofrece una certeza de cumplimiento a los ingleses insulares que sus derechos serán respetados. Para Argentina significaría por fin la integración total de su territorio, se despejaría cualquier salida militar y con ello, ganaría el respeto de la comunidad internacional al proponer una salida pausada, ordenada y previsible al conflicto de soberanía. Esta solución además reafirmaría nuestra alianza con Brasil ya de manera irreversible y fortalecería a UNASUR como serio aspirante a un sillón en el Consejo de Seguridad en la ONU. Hoy no tenemos más que el apoyo internacional, pero en lo fáctico sólo tenemos mecanismos de presión, los cuales pueden modificarse en algún momento, creo pues que la hora del pragmatismo ha llegado.

Alejandro F. Carranza
Titular de Centro de Estudios por la Integración
CESPEI

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