Malvinas: La hora del pragmatismo
La recuperación de Malvinas
siempre ha aparecido como una suerte de TOC (trastorno obsesivo compulsivo) de
los argentinos; se han intentado todos los caminos, desde la sistemáticas
presentaciones en la ONU, pasando por el desafortunado de la acción bélica por
parte de una dictadura usurpadora de la soberanía popular y por lo tanto
ilegítima, hasta los tristemente célebres ositos Winnie Puh del menemismo. Sin
embargo la recuperación de las islas, es aún materia pendiente.
El reciente endurecimiento del
gobierno argentino respecto a la disputa ha sido un hábil manejo del gobierno
nacional que, a fuerza de articular acciones con nuestros vecinos y socios de
UNASUR, ha logrado poner en la vidriera internacional el diferendo que
mantenemos con el Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda del Norte. Justo es
reconocer que hoy el Reino Unido está arrinconado en el discurso de los hechos
consumados, vale decir en la derrota argentina de 1982 pero no puede esbozar
mayores argumentos que la pretendida autodeterminación de los británicos
isleños.
En las páginas de
importantes hemos podido compartir
diversos puntos de vista, todos válidos y concurrentes, nosotros pretendemos ir
más allá, entendiendo que la cuestión Malvinas se resolverá en un acuerdo donde
todas las partes cedan en su posición en pos de favorecer un acuerdo y además,
incorporar a terceros países que garanticen una transición ordenada y pacífica
de los archipiélagos del Atlántico Sur nuevamente a la Argentina. Presentamos
una apretada síntesis de nuestro trabajo
Algunas cuestiones
Para nosotros está fuera de toda
discusión los justos títulos que posee Argentina para reivindicar las islas y
archipiélagos como parte integral de su territorio. Inglaterra si bien, expone
algunos argumentos de discusión, sabe débil su posición y por ello se aferra a
la victoria militar de 1982 para intentar cerrar todo debate.
Lo importante es que en éste
nuevo contexto, se están dando las condiciones para lograr un espacio para
trabajar en la búsqueda de alternativas para resolver la disputa de manera
definitiva.
Por ello estamos elaborando un
borrador de propuesta que pondremos a consideración en breve. El mismo pretende
recoger todas las experiencias a nivel internacional e intentar arribar a una
solución basada en el pragmatismo y la colaboración. Volcaremos aquí algunos
elementos que contiene nuestro trabajo.
Consiste en un conjunto de
acciones simultáneas y convergentes. Proponemos un acuerdo global que
contemple, no sólo la reintegración del territorio nacional sino que además se
proteja el continente antártico, se regule la actividad pesquera y se reafirmen
todos los principios del sistema del tratado antártico.
Dicho acuerdo tendría como
signatarios a cuatro países; obviamente Argentina y el Reino Unido y sumaría-he
aquí la novedad- en carácter de garantes a Brasil y EEUU. Los garantes además,
de velar por el cumplimiento del cronograma de restitución previsto, serían
observadores de las elecciones de representantes a los cuerpos legislativos y
del respeto a los usos y costumbres de los isleños. En fin deberán colaborar
con la pacífica transición política. En su calidad de garantes se ofrecería en
contraprestación a Brasil y Estados Unidos, la participación en la compañía de
hidrocarburos, a la prioridad en materia de licencias pesqueras y en toda otra
actividad económica. A partir de la firma de los protocolos correspondientes,
las banderas de los cuatro países estarían ondeando en las islas mientras dure
el proceso.
Plazos
Consideramos razonable un plazo
de devolución de las Islas de treinta años, previo reconocimiento del Reino
Unido de la soberanía argentina en Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich
del Sur y los espacios marítimos e insulares correspondientes, el plazo es
similar al pactado entre Panamá y EEUU por la restitución del Canal bioceánico.
De nuestra parte importaría el reconocimiento de los derechos de los súbditos
británicos habitantes de la zona en disputa. El respeto por su identidad, usos
y costumbres, a su lengua, a su patrimonio, a circular libremente y no tener
restricción alguna, salvo la observancia del sistema jurídico argentino. De tal
manera que los isleños tendrían acceso irrestricto al sistema educativo y
sanitario argentino. Se promoverá la educación bilingüe para favorecer la
integración. Se concedería por parte de Argentina un estatus autonómico a la
región como provincia independiente similar al de la Ciudad Autónoma de Buenos
Aires, teniendo así las Islas representantes en el Congreso Nacional. Se
sugiere un plazo de ocho años para la sustitución de los institutos políticos
británicos por los argentinos.
En lo económico proponemos la
constitución de una empresa de explotación de hidrocarburos con una
participación igualitaria de los cuatro países signatarios del acuerdo y otra
en iguales términos para regular la explotación pesquera. Se podría
complementar con la firma de un acuerdo comercial entre Argentina y el Reino
Unido.
En materia de defensa se
firmarían convenios de cooperación militar para la protección común de la zona
antártica y el establecimiento de bases conjuntas. El comando militar sería –
al igual que en Haití- rotativo durante el plazo de entrega de las Islas. Se
procedería a la remoción de los rezagos bélicos y al desmonte de las minas
antipersonales.
Todo lo anterior dentro del marco
de los diversos tratados internacionales referidos a la zona antártica.
¿Por qué es posible?
Si bien toda solución debe ser
fruto de un amplio debate y quedando escollos difíciles como la proyección
británica en Antártida; aún así creemos viable nuestro aporte al mismo, ya que este enfoque es global y pragmático,
genera confianzas y certezas y políticamente sería ganancioso para las partes. Además
son ya conocidas las dificultades que han tenido los gobiernos ingleses en los
últimos años para justificar el elevado gasto militar destinado a las islas.
Nuestra propuesta abre paso a una solución pragmática, pacífica y no humillante
para el Reino Unido y, como decíamos ofrece una certeza de cumplimiento a los
ingleses insulares que sus derechos serán respetados. Para Argentina
significaría por fin la integración total de su territorio, se despejaría
cualquier salida militar y con ello, ganaría el respeto de la comunidad
internacional al proponer una salida pausada, ordenada y previsible al conflicto
de soberanía. Esta solución además reafirmaría nuestra alianza con Brasil ya de
manera irreversible y fortalecería a UNASUR como serio aspirante a un sillón en
el Consejo de Seguridad en la ONU. Hoy no tenemos más que el apoyo
internacional, pero en lo fáctico sólo tenemos mecanismos de presión, los
cuales pueden modificarse en algún momento, creo pues que la hora del
pragmatismo ha llegado.
Alejandro F. Carranza
Titular de Centro de Estudios por
la Integración
CESPEI