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Sorprende el tono de algunos compañeros de la CC, cuasi violento y descalificador hacia aquellos que piensan distinto. Palabras como "la causa", "traición" entre otras, parecen casi idénticas a las que criticamos del kirchnerismo. Aceptar el disenso, las mayorías y por sobre todas las cosas, que no hay infalibles, es la premisa de las reglas democráticas y por ende de la vida ciudadana.
Advertir que se "hará pacificamente" la expresión del desacuerdo, lleva una amenaza implícita. Por tanto mi sorpresa, aumenta.
El tono autoritario con que se califica a algunos miembros como okupas del partido, cuando Carrió públicamente se apartó de la conducción del partido luego de las primarias y promovió a algunos como aquellos que debían hacerse cargo de esta etapa resulta falaz y tendencioso.
Para los que les gusta inspirarse dentro de la CC con la iglesia y su doctrina, tal vez asuman que la "infalibilidad papal"- concepto que pone fuera de cualquier error a una decisión del sumo pontífice , es aplicable en las decisiones de un partido político. En tal caso, lamento informarles que tal dogmatismo en Argentina tiene como máximos representantes a la Iglesia y al Peronismo, en tal caso, cariños y buena suerte.
Dotar a la CC-ARI de reglas democráticas, de un funcionamiento moderno que logre expresar políticamente las propuestas programáticas, ajustadas eticamente a los valores del partido es una meta noble y necesaria.
En política se debaten ideas bajo la regla democrática de dirimirlas ante la falta de consenso, con el voto de afiliados y ciudadanía. Esas reglas son aceptadas por todos nosotros cuando ingresamos y no se pueden desconocer cuando los números no nos dan, a riesgo de ser autoritarios o inmaduros.
De los efectos se pueden deducir las causas. Si en pocos años se dilapidó un capital político importante, todos debemos hacernos cargo,y es todos; ya que el papa atiende en el Vaticano.
Un abrazo militante y nos vemos en el congreso.