lunes, 11 de enero de 2010

BCRA y Reservas: Es necesario un debate serio

El caso – ahora judicial – de la creación del Fondo del Bicentenario ha alterado el ánimo de los argentinos en este principio de año y la desinformación ha empujado a miles de compatriotas a tomas posturas en todos los foros de internet, típicas de un clásico boca-river.

Un nuevo error de cálculo político le drenó severamente al kirchnerismo, grandes cantidades de la poca credibilidad que le va quedando. Decimos error, porque ya en el texto del decreto de necesidad y urgencia Nº 2010/09 se afirma que la no conformación del fondo del bicentenario y no realizar lo planteado en sus considerandos “..podrían constituir en un factor crucial que dificultaría el crecimiento de importantes sectores económicos en el mediano y largo plazo” ; esto es, el Ejecutivo está previendo posibles (podrían) efectos negativos en el mediano y largo plazo, con lo cual la naturaleza de necesidad y urgencia pasa a ser relativa. Máxime cuando ya en el presupuesto votado para el presente ejercicio 2010, se había previsto el pago de las obligaciones externas con fondos corrientes. Por tanto, pretender mediante un decreto con errores argumentativos y sin notificar a la Comisión Bicameral Permanente del Congreso Nacional en un tema sensible como lo es de las reservas internacionales solo tiene dos explicación es, o torpeza o bien, entregarse a los fondos buitre que tienen sendas demandas contra la Argentina.

Es que el discutido decreto 2010/09 introduce en sus considerandos el concepto de reservas de libre disponibilidad, el cual es debatido por diversos especialistas al considerar que las reservas no sólo deben ser respaldo del dinero circulante sino que además deben cubrir los pasivos a futuro contraídos por el BCRA; al margen de la discusión técnica, lo cierto es que la afirmación del ejecutivo la abre la vía al embargo de reservas por parte de los acreedores de los fondos especulativos, algo que no podía ser ignorado por la presidente, su esposo y menos por el ministro de economía Amado Boudou, quien dicho sea de paso debería renunciar ya que, si no calculó el perjuicio internacional que le cabe a la Argentina por la toma de esta decisión y aconsejó mal a la presidente o bien, la tomo a sabiendas de las consecuencias legales y eso lo transforma en socio de los acreedores del país, contrariándose de ésta manera el credo nac&pop (nacional y popular) del pingüinato kirchnerista.

En síntesis, el decreto 2010 debía ser analizado por la comisión bicameral permanente, para lo cual la ley, otorga un plazo de 10 días hábiles e introduce un serio riesgo ante los acreedores especulativos. La Coalición Cívica y el PRO hicieron una presentación judicial contra el decreto, la UCR se pronunció de igual modo y en esa sintonía prácticamente toda la oposición. Más aún, el uso de las reservas de la Nación amerita un amplio debate parlamentario, es fútil el argumento que es una decisión que le cabe sólo a un poder ejecutivo que ya no tiene la mayoría.

Estos elementos son los que seguramente Martín Redrado analizó y ante un primer dictamen negativo de la asesoría jurídica del BCRA, le plantearon serias dudas que lo llevaron a dilatar la conformación del fondo del bicentenario, lo que exasperó al siempre intemperante kirchnerismo que decide alejarlo de sus funciones mediante decreto. El resto de la película la vamos viendo en tiempo real: orden judicial de no tocar las reservas, reinstalación de Redrado, apelación forzada, presión a la Jueza Sarmiento, trámite ordinario.

El Kirchnerismo claramente no tiene vocación de respeto a las instituciones: adelanta elecciones, presenta candidaturas testimoniales que defraudan a sus votantes; pierde las elecciones y no lo asume; es más debiéndose adelantar la asunción del nuevo congreso que responde a la actual opinión de los argentinos, ignora una vez más la voluntad del pueblo y se toma un crédito parlamentario que aprovecha para imponer -cual es su estilo- temas y cuando avizora que el Congreso dejará de ser una escribanía, amenaza con vetos y con “ser los dueños de la calle”.

Esta actitud patotera es inaceptable y debiera el oficialismo tomar conciencia que el tiempo de las bravuconadas terminó, que la gente quiere tranquilidad y paz social. En este sentido las palabras de la líder de la Coalición Cívica, Elisa Carrió, de bajar los decibles del tema, dar la discusión el Parlamento buscando una solución consensuada, son un llamado la racionalidad y marcan un fuerte contraste y además, le quita espectacularidad a algunos opositores que piden una sesión especial del Congreso, algo por lo menos discutible, cuando no se agotaron aún las instancias previstas.

Resulta llamativa la permanente contradicción del kirchnerismo que siempre enarbola el argumento “de quien los votó” y cuando el resultado les es desfavorable burlan sistemáticamente la voluntad de los electores. Es indudable que la máscara progresista se cayó definitivamente, la reforma electoral ya había aflojado los elásticos del antifaz de izquierda, pero usar el bicentenario para justificar el pago de una deuda que la justicia ya declaró como ilegal e ilegitima fue fatal para sus pretensiones “progres”.

Si el uso de las reservas es para fortalecer el crecimiento y asegurar el futuro, le recomendaría a la Sra. Presidente que lea bien el decreto 2010/09 que firmó junto a varias de sus ministros que en los considerandos dice: "Que, asimismo, ante la reducción de las líneas de financiamiento destinadas a exportaciones, el Banco Central de Brasil decidió en marzo 2009 prestar reservas internacionales vía subastas para ser utilizadas con este y otros fines por las empresas brasileras". Ojalá le inspire algo, realmente lo dudo
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